Calidad Vs Cobertura en Colegio Minuto de Dios sede Bogotá
Recién iniciada la obra de El Minuto de Dios en Bogotá, el Padre Rafael organizó escuelas en algunos barrios de la ciudad. En el año de 1958 fundó el Colegio El Minuto de Dios, al cual todas las familias del barrio tenían la obligación de enviar a sus niños, pagando cincuenta centavos por familia, sin importar el número de hijos que asistieran a las aulas[1].
BOGOTÁ, 10 Oct. 08 / 02:05 pm (ACI).- Coincidiendo con el 50º Aniversario de la creación del Colegio El Minuto de Dios, la entidad educativa católica de la capital colombiana recibió este viernes la Certificación Bureau Veritas ISO 9001: 2000.
La institución ubicada en el barrio Minuto de Dios de Bogotá cuenta con dos mil 970 estudiantes a quienes presta un servicio de educación formal en los niveles de preescolar, básica y media fundamentada en valores cristianos.
Con una planta de 210 docentes, el colegio ha logrado ubicarse entre los 50 mejores del país, y sus estudiantes han ocupado los primeros puestos en las pruebas oficiales a nivel nacional[2].
Esto ocurrió por el año 2008 y el colegio ha seguido incrementando el numero de estudiantes, en los últimos 10 años llegando a unos niveles de sobrecupo, esto afecta directamente la calidad de educación, actualmente los cursos están integrados por 37 alumnos por salón, siendo imposible para un maestro lograr un aprendizaje significativo con los estudiantes.
Es verdad que ningún niño debe quedar por fuera de las aulas, pero de nada sirve acumular y acumular estudiantes saturados en los salones con el único fin de incrementar los recursos, llevando a los estudiantes a no alcanzar los objetivos, la cobertura se debe trabajar de la mano con la calidad, si el colegio sigue recibiendo estudiantes debe prepararse para ello, debe ampliar su planta física, incrementar el personal, contratar profesores auxiliares como apoyo a los titulares.
El colegio minuto de dios no debe bajar la guardia y seguir manteniendo el puesto que se merece sin olvidar su gran labor social, tomando distancia del mercado persa en el que se ha convertido la educación.
Los padres de familia y estudiantes deben alzar su voz, exigiendo calidad en la educación para sus hijos.



